Es difícil describir la emoción que los cubanos del exilio compartimos en la Marcha en apoyo a las Damas de Blanco. Después de 51 años de cruel tiranía en la tierra que nos vió nacer, el poder unirnos y desfilar y gritar libertad, es algo que nunca olvidaré.
La llama de la antorcha que nos llevará a liberar a la patria ha sido encendida por un cubano negro y humilde, Rolando Zapata Tamayo, y le siguieron las valientes Damas de Blanco y nuestro hermano Guillermo Fariñas que está poniendo su vida en pelibro en una huelga de hambre por la libertad de los presos políticos y de conciencia enfermos encerrados en las ergástulas del tirano.
Nosotros, este exilio que caminó unido en la marcha convocada por Gloria y Emilio Estefan, continuará unidos y apoyando a nuestros hermanos en la isla hasta conseguir la ansiada libertad.
Tal vez yo no pueda ver a mi patria libre ni mi bandera de la estrella solitaria ondular con la brisa del Malecón de mi querida Habana, pero si vivo orgullosa de ser cubana y de tener en el corazón una llamita encendida por la justicia y la libertad de Cuba.
Martha Pardiño
martes, 30 de marzo de 2010
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Muy bueno Martha! :) escribe otra entrada para seguir leyendolas!
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